Salud mental

¿Qué son los psicofármacos? Tipos, efectos y uso en psicoterapia

¿Qué son los psicofármacos? Tipos, efectos y uso en psicoterapia
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Artículo revisado por nuestra redacción clínica

Publicado el
20/7/2023

En España el consumo de ansiolíticos y sedantes está en aumento. En un contexto en el que la sanidad pública está en una situación crítica, es Atención Primaria quien trata los trastornos emocionales más leves: el insomnio, el estrés, la ansiedad… Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del Ministerio de Sanidad, España es el país con el mayor consumo de benzodiacepinas en todo el mundo, fármacos que se recetan para dormir mejor por su efecto ansiolítico, hipnótico y relajante muscular. En nuestro artículo de hoy, hablamos de psicofármacos.

El uso de psicofármacos en el contexto de la psicoterapia ha crecido considerablemente a lo largo de los años. El desarrollo de nuevos fármacos cada vez más eficaces para una variedad de trastornos mentales previamente intratables los ha hecho "apetecibles". 

No obstante, es muy frecuente tener dudas sobre las terapias psicológicas combinadas con psicofármacos y preguntarse:

  • Para qué sirven;
  • Cómo funcionan;
  • Cuáles son los posibles efectos secundarios y contraindicaciones;
  • Cuándo es aconsejable tomarlos.

Vamos a intentar responder a algunas de estas preguntas, empezando por qué son los psicofármacos y su uso junto a la intervención psicoterapéutica

Pero antes, una aclaración importante: los psicofármacos sólo deben tomarse por consejo de un profesional sanitario, tras un diagnóstico preciso

Sólo un médico (generalista o psiquiatra) puede recetar psicofármacos, cosa que no pueden hacer los psicólogos. Aquí no hay diferencia entre un psicólogo y un psicoterapeuta, aunque si este último es médico sí que podría prescribir. Los profesionales de la psicología pueden sugerir al paciente una consulta con especialistas médicos e iniciar, si es necesario, una estrecha colaboración en interés del paciente.

Es cierto que en algunas zonas de Estados Unidos un psicólogo puede recetar ansiolíticos y antidepresivos (siempre que esté especializado en clínica), pero esto no es posible a día de hoy en España y el resto de países europeos.

qué es un psicofármaco
Foto de Tima Miroshnichenko (Pexels)

¿Qué son los psicofármacos?

Según la RAE la definición de psicofármacos es:

Medicamento que actúa sobre la actividad mental”.

Para este tipo de medicamentos también puede utilizarse la denominación de fármacos psicotrópicos o agentes psicotrópicos, siempre que el medicamento al que nos refiramos modifique la actividad del sistema nervioso central y tenga un impacto en la actividad mental y emocional de la persona.

Historia de los psicofármacos

La historia de los psicofármacos es bastante reciente, si tenemos en cuenta que, ya en la antigüedad, el ser humano utilizaba una serie de sustancias naturales capaces de alterar la percepción de la realidad (a menudo con efectos alucinatorios), modificar el pensamiento y tratar ciertas patologías.

Estos medicamentos han sido una herramienta fundamental en el tratamiento de trastornos psiquiátricos, aunque con el tiempo se ha visto que no son la única solución (y a veces ni la más eficaz) para tratar este tipo de problemas de salud. Con todo, la utilización adecuada de los psicofármacos, bajo la supervisión de profesionales de la salud mental, puede ser un componente crucial en la mejora de la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué es la psicofarmacología? Su historia y fundamentos

La definición de psicofarmacología es la siguiente: 

Disciplina que se encarga de investigar cómo los psicofármacos interactúan con el sistema nervioso central y cómo pueden influir en el tratamiento de los trastornos mentales.

La psicofarmacología moderna puede situarse en torno a la década de 1950, cuando se descubrieron las propiedades antipsicóticas de la reserpina y las calmantes de la clorpromacina.

La investigación química y farmacológica se amplió posteriormente hasta incluir numerosos fármacos utilizados para tratar los cambios de humor y el trastorno bipolar, los trastornos depresivos, las crisis de ansiedad, los ataques de pánico o el trastorno límite de la personalidad.

Sin embargo, muchos problemas emocionales y de salud mental no son reducibles a un desequilibrio bioquímico. Como todos sabemos, los problemas psicológicos tienen su origen en acontecimientos vitales y están influidos por ellos. 

Dado que no cambian la forma en que las personas se relacionan psicológicamente con sus experiencias, los fármacos por sí solos no pueden resolver estos problemas. Haciendo un símil, el tratamiento únicamente con medicamentos es como suturar una herida de bala sin antes extraerla.

Tipos de psicofármacos

Los psicofármacos más utilizados en el tratamiento de los trastornos mentales actúan sobre la regulación de los neurotransmisores del sistema nervioso central (como la dopamina y la serotonina). Algunos fármacos utilizados en psiquiatría tienen indicaciones terapéuticas más amplias, pero básicamente podemos dividirlos en 4 grupos de psicofármacos principales: antipsicóticos, ansiolíticos, antidepresivos y estabilizadores del ánimo.

Los psicofármacos se clasifican en diferentes categorías según su mecanismo de acción y los trastornos mentales que tratan. De este modo también se facilita la comunicación entre profesionales. 

A continuación desglosamos la clasificación de los psicofármacos que suele utilizarse con más frecuencia:

  • Antipsicóticos: como su nombre indica, estos fármacos están indicados sobre todo para los trastornos psicóticos (como la esquizofrenia, un trastorno grave caracterizado por delirios y alucinaciones), pero, para algunos, también existe una indicación para la estabilización del estado de ánimo.
  • Ansiolíticos: son fármacos indicados principalmente para los trastornos de ansiedad, pero también, por ejemplo, para contrarrestar los efectos de abstinencia provocados por la dependencia del alcohol u otras sustancias de abuso. Entre los psicofármacos más "famosos" se encuentran las llamadas benzodiacepinas.
  • Antidepresivos: son los psicofármacos para la depresión, aunque se usan también para otros trastornos. Estos medicamentos se utilizan principalmente en el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo, como la depresión mayor o la depresión reactiva. Su empleo es complementario a otras técnicas de terapia para salir de la depresión. Los antidepresivos tienen un uso muy amplio, por lo que también pueden utilizarse en el tratamiento de trastornos de la alimentación, el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno de estrés postraumático.
  • Estabilizadores del estado de ánimo: estos son fármacos timolépticos, esto es, los que se utilizan principalmente en el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo caracterizados por fluctuaciones tímicas importantes, como la ciclotimia y el trastorno bipolar.

¿Cuáles son los psicofármacos más comunes?

Existen varios psicofármacos comunes que se utilizan ampliamente en el tratamiento de trastornos mentales. Entre los más frecuentemente recetados se encuentran los antidepresivos, que incluyen medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN). Estos se utilizan para tratar varios tipos de depresión, los trastornos de ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo.

Otros psicofármacos comunes son los ansiolíticos, como las benzodiazepinas, que se prescriben para reducir la ansiedad y los síntomas de pánico. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio y algunos anticonvulsionantes, se utilizan para tratar el trastorno bipolar. 

Por último, los antipsicóticos, tanto típicos como atípicos, se utilizan para tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otros trastornos psicóticos. 

Cabe destacar que la elección del psicofármaco más adecuado dependerá de la evaluación individual de cada paciente y del trastorno mental específico que se esté tratando.

psicofármacos más comunes
Foto de Pixabay

Consumo de psicofármacos en España

El consumo de psicofármacos en España ha experimentado un notable aumento en los últimos años. Según informes del Ministerio de Sanidad, los principales psicofármacos consumidos son ansiolíticos y antidepresivos. Su uso se ha incrementado más del 27% desde 2010. España ocupa el primer lugar a nivel mundial en el consumo de benzodiazepinas, uno de los psicofármacos más utilizados en salud mental, superando a otros países. 

La falta de recursos y atención sanitaria en el sistema de salud pública es un factor importante que contribuye al aumento del consumo de psicofármacos. En comparación con otros países europeos, España cuenta con una menor cantidad de psicólogos y psiquiatras por cada 100,000 habitantes. Esto genera largas listas de espera para acceder a especialistas en salud mental en el sistema público, lo que lleva a que los médicos de cabecera receten psicofármacos para tratar la ansiedad y la depresión sin derivar a los pacientes a especialistas.

Es importante destacar que el seguimiento y control de los tratamientos con psicofármacos por parte de especialistas en salud mental es crucial para garantizar una respuesta adecuada a los diagnósticos y evitar la dependencia a estos medicamentos. Muchas veces, el consumo de psicofármacos se convierte en una adicción con receta médica, y su retirada puede resultar complicada. Por lo tanto, es necesario mejorar el acceso a la atención de la salud mental, ofrecer un seguimiento adecuado de los tratamientos y contar con los recursos necesarios para una intervención óptima.

Cómo actúan los psicofármacos

Para entender cómo funcionan los psicofármacos hay que hablar de cómo actúan y cuáles son sus mecanismos de acción. Estos medicamentos actúan en el organismo de diversas maneras para influir en la actividad mental y emocional. Cada clase de psicofármaco tiene un mecanismo de acción específico

Por ejemplo, los antidepresivos suelen aumentar los niveles de determinados neurotransmisores, como la serotonina, para mejorar el estado de ánimo y reducir los síntomas depresivos. Los ansiolíticos, por otro lado, actúan como depresores del sistema nervioso central, disminuyendo la actividad neuronal y reduciendo los niveles de ansiedad. También están los psicofármacos para dormir, como los hipnóticos o relajantes, y los psicofármacos estimulantes, que proporcionan energía a la persona.

Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, ayudan a regular los desequilibrios químicos en el cerebro, lo que puede ser beneficioso en el tratamiento del trastorno bipolar. Por su parte, los antipsicóticos suelen bloquear los receptores de dopamina en el cerebro para reducir los síntomas psicóticos, como alucinaciones o delirios.

Es fundamental contar con la prescripción y supervisión adecuada de profesionales de la salud mental, ya que cada persona puede reaccionar de manera diferente a los psicofármacos. Además, los medicamentos son herramientas para aliviar los síntomas y estabilizar la condición de la persona, pero no constituyen una solución definitiva

Efectos de los psicofármacos

Los efectos de los psicofármacos, como ya se ha dicho, pueden ser inmediatos o llegar pasado un tiempo, pero en cualquier caso, la terapia farmacológica debe realizarse durante el tiempo y en la forma que determine el profesional, que además hará posible prevenir una posible adicción a los psicofármacos. 

¿Por qué es tan importante recalcar esto? Pues porque una encuesta de EDADEs 2022 señala que el 9,7 por ciento de la población española ha consumido hipnosedantes con o sin receta, mientras que el 7,2 por ciento de la población reconoce consumir a diario estos fármacos.

¿Qué ocurre si uno deja de tomar psicofármacos bruscamente? Si un paciente decide dejar de tomar un psicofármaco por su cuenta, puede experimentar efectos secundarios como síndrome de abstinencia, exacerbación del trastorno o recaída de la enfermedad.

Es importante, por lo tanto, que la interrupción de los psicofármacos se acuerde con el médico, que guiará al paciente hacia una reducción gradual de las dosis, hasta la interrupción total de los psicofármacos y el fin de la terapia.

También debe tenerse en cuenta que los psicofármacos pueden alterar las capacidades para conducir con seguridad, ocasionando problemas como somnolencia, dificultades de concentración, mareos, disminución de reflejos, cambios de humor o alteraciones en la visión. Por este motivo, es fundamental siempre que haya una supervisión del profesional de salud mental antes de llevar a cabo cualquier actividad que pueda suponer un riesgo para la salud o la integridad de la persona.

Ventajas y desventajas de los psicofármacos

El uso de psicofármacos ofrece una serie de ventajas, pero también desventajas. Veamos cuáles son:

Ventajas de los psicofármacos:

  • Alivio rápido y efectivo de los síntomas de trastornos mentales.
  • Estabilización de los desequilibrios químicos en el cerebro, mejorando el funcionamiento general.
  • Complemento a otras intervenciones terapéuticas, como la terapia psicológica.
  • Ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por trastornos mentales.

Desventajas:

  • Posibles efectos secundarios no deseados, como somnolencia, disminución de la libido o cambios en el apetito.
  • Riesgo de desarrollar dependencia o tolerancia a los psicofármacos.
  • No abordan las causas subyacentes de los trastornos mentales, centrándose principalmente en el alivio de los síntomas.
  • Requieren una supervisión cuidadosa por parte de profesionales de la salud mental para ajustar dosis y evaluar efectos secundarios.

Los efectos secundarios de los psicofármacos

El miedo a tener que tomar medicación psiquiátrica, debido a los posibles efectos secundarios, puede ser una de las razones que inhiben a las personas de iniciar una psicoterapia. Pero acudir a un psicólogo no significa tomar psicofármacos, aunque en algunos casos pueden ser necesarios.

¿Es cierto que los psicofármacos son malos? ¿Dañan el cerebro? Los psicofármacos pueden provocar ciertos efectos secundarios a corto y largo plazo, por lo que solo deben tomarse bajo supervisión médica. 

La tarea de los médicos y profesionales de la salud mental es precisamente proteger el bienestar del paciente sopesando cuidadosamente los pros y los contras de tomar los fármacos. 

Entre los efectos secundarios más comunes de las distintas clases de fármacos psicoactivos se encuentran:

  • Disfunción sexual, como eyaculación retardada y anorgasmia.
  • Taquicardia, sequedad de boca, estreñimiento, mareos.
  • Ansiedad, insomnio, cambios en el peso corporal.
  • Mareos, cansancio, reacciones lentas, somnolencia.
  • Déficit de memoria, erupciones cutáneas, hipotensión arterial.

Pensándolo bien, todos los medicamentos en general (incluso el paracetamol más común) tienen efectos secundarios. Si alguien sufre trastornos que considera incapacitantes, es necesaria la labor de un psiquiatra, junto con la de un psicólogo.

Otro efecto secundario poco frecuente es el efecto paradójico, es decir, la producción de efectos indeseables diferentes y/o contrarios a los previstos, y si esto ocurre, hay que alertar al médico. 

Los estudios de un grupo de neurocientíficos han investigado este fenómeno, esbozando las bases para producir fármacos con un mayor índice terapéutico y menos efectos secundarios. Entre ellos, la posible adicción, cuyos efectos también pueden controlarse mediante psicoterapia.

Adicción a los psicofármacos

El abuso de psicofármacos es una preocupación creciente en la actualidad. Estos medicamentos, diseñados para tratar trastornos mentales y emocionales, pueden generar dependencia cuando se consumen de manera prolongada o sin supervisión adecuada

Muchas personas que inician un tratamiento con psicofármacos pueden verse atrapadas en un ciclo de consumo continuo, ya que experimentan una sensación de seguridad y alivio emocional que los lleva a depender de estas sustancias. Sin embargo, con el tiempo ese alivio desaparece en favor de un sentimiento de apatía y necesidad urgente de consumir para evitar el malestar de la abstinencia.

La adicción a los psicofármacos es un problema grave que requiere atención profesional y un enfoque integral para la recuperación, que incluya terapia psicológica y un plan de desintoxicación gradual y supervisado, del mismo modo que ocurre en otro tipo de intervenciones en adicciones a sustancias.

psicofármacos más utilizados en salud mental
Foto de Shvets Production (Pexels)

Psicoterapia y psicofármacos: ¿sí o no? 

Dependiendo de la afección relacionada con la salud mental deberán tomarse o no. Los psicofármacos ayudan y pueden apoyar al tratamiento psicoterapéutico, lo que permitirá a la persona obtener más y mejores efectos terapéuticos. 

Varios estudios han demostrado la eficacia de la medicación junto con la psicoterapia. Por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual combinada con medicación específica tiende a producir una mejora significativa de los síntomas del trastorno por ataques de pánico, la ansiedad crónica y otros trastornos del estado de ánimo.

Aunque hay psiquiatras que, dependiendo del trastorno que tengan que tratar, no utilizan psicofármacos, en general, no parece que haya psiquiatras que digan estar "en contra" de los psicofármacos, que, en un tratamiento a corto plazo, resultan ser tan eficaces como la terapia psicológica.  

Por supuesto, un resultado deseable de la psicoterapia (un tratamiento que en algunos problemas de salud mental tiene una eficacia a largo plazo superior a la medicación) es la reducción o eliminación de la necesidad de psicofármacos u otros medicamentos. 

Fármacos psicotrópicos, terapia psicológica y bienestar mental

Muchos problemas de salud emocional y psicológica pueden beneficiarse del tratamiento combinado de medicación y psicoterapia. 

Por ello, es fundamental acudir a un profesional del bienestar psicológico, como un psicólogo online, capaz de realizar un diagnóstico correcto y, si es necesario, implicar a médicos y psiquiatras para una terapia farmacológica en función del alcance del trastorno diagnosticado.

Trabajar con un psicólogo también puede ayudar a evitar la demonización de los fármacos, que solo puede verse como un yugo alrededor del cuello. Cualquier psicólogo podrá despejar cualquier duda sobre las terapias combinadas con psicofármacos y dar las indicaciones adecuadas.

En cualquier caso, es absolutamente desaconsejable tomar psicofármacos sin necesitarlos. 

Este contenido es de tipo divulgativo y no puede remplazar el diagnóstico de un profesional.

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