Trastornos de la personalidad

Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad: causas, síntomas y tratamiento

Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad: causas, síntomas y tratamiento
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Artículo revisado por nuestra redacción clínica
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Publicado el
17.4.2024

El trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad es una condición donde predomina el perfeccionismo y una atención excesiva a los detalles. Las personas que lo padecen suelen ser inflexibles, exigen que las tareas se realicen a su manera, suelen ser especialmente autocríticas y demandan altos estándares para sí mismas y los demás.

Es uno de los trastornos de la personalidad más frecuentes y, aunque no existe una cura  como tal, actualmente contamos con tratamientos eficaces que pueden aliviar el sufrimiento y ayudar a los afectados a llevar una vida más plena.

A continuación, hablamos del trastorno obsesivo de la personalidad, sus causas, síntomas y tratamientos disponibles, y finalizamos con un caso clínico de ejemplo que te ayudará a entender mejor la naturaleza de esta condición.

¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad?

El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva (TPOC), según se detalla en el DSM-5, se caracteriza por “un patrón generalizado de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, en detrimento de la flexibilidad, la apertura y la eficiencia”. Esta condición psicológica se distingue por una obsesión por los detalles, una necesidad imperiosa de control sobre el ambiente y las circunstancias, así como una búsqueda incesante de perfección. Estas características suelen conducir a una disfunción significativa en numerosos aspectos de la vida diaria de las personas afectadas.

El TPOC fue descrito por primera vez por Pierre Janet en 1903, quien lo identificó como un "estado psicasténico", un concepto que posteriormente amplió Freud. Este trastorno fue oficialmente catalogado como "personalidad compulsiva" en la primera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), estableciendo así un marco clínico para su estudio y diagnóstico. Aunque en cierto momento se utilizó el término "trastorno anancástico de la personalidad" para distinguir el TPOC del TOC, dicho término ha sido omitido en las versiones más recientes del DSM, aunque se sigue reconociendo en el CIE-11.

Generalmente, el TPOC se manifiesta hacia el final de la adolescencia o al comienzo de la etapa adulta, y es uno de los trastornos de personalidad más comúnmente diagnosticados. Como veremos más adelante, la identificación temprana y el abordaje adecuado del TPOC son fundamentales para reducir su impacto en el funcionamiento personal, social y laboral de la persona afectada.

Las causas del trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo son genéticas, ambientales y psicológicas
Foto de Darya Sannikova (Pexels)

Causas del trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad

La investigación sobre las causas del trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad (TOCP) sigue siendo limitada, y los hallazgos obtenidos hasta la fecha suelen ser inconsistentes. Al igual que otros trastornos de la personalidad, el origen del TOCP es multifactorial, integrando factores genéticos, ambientales y psicológicos

Diversos estudios han subrayado que las aportaciones biológicas juegan un papel significativo en la conformación de la personalidad obsesiva, y en investigaciones con gemelos se ha observado que existe un componente hereditario importante, con factores genéticos que explicarían entre el 27% y el 78% de las características asociadas a este trastorno. Además, también hay evidencia de la contribución genética al trastorno de la personalidad obsesivo compulsiva. 

Desde una perspectiva psicológica, diversos factores podrían contribuir al desarrollo de los trastornos de personalidad. Por ejemplo, algunos marcos psicológicos sugieren que mecanismos de defensa maladaptativos, como el aislamiento del afecto, la formación reactiva, la intelectualización y la anulación, podrían jugar un papel en el desarrollo y la perpetuación de los rasgos obsesivos de personalidad. 

También se ha postulado que determinados estilos de crianza, específicamente aquellos de padres excesivamente controladores, pueden ser un factor contribuyente en el desarrollo del trastorno de personalidad obsesivo compulsivo, aunque el apoyo empírico para esta hipótesis es limitado. Asimismo, la teoría del apego ofrece otra perspectiva, proponiendo que las personas con TOCP pueden haber experimentado dificultades para formar apegos seguros durante sus años formativos.

Síntomas del trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva

El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva incluye una serie de síntomas característicos que afectan significativamente a la persona en distintos aspectos de su vida. 

A continuación, enumeramos los principales criterios diagnósticos:

  • Preocupación por los detalles, reglas, listas, orden, organización o planes: las personas con trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad pueden perderse en los detalles o en la planificación excesiva de actividades, hasta el punto de perder de vista el objetivo principal de la tarea en cuestión.

  • Perfeccionismo que interfiere con la finalización de tareas: este perfeccionismo no es productivo; de hecho, puede impedir la finalización de proyectos debido a la autocrítica constante y a la búsqueda inalcanzable de estándares siempre impecables.

  • Devoción excesiva al trabajo y la productividad a costa de las relaciones interpersonales y las actividades de ocio: a menudo, las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva manifiestan un desequilibrio entre trabajo y vida personal, donde el trabajo siempre prevalece.
  • Excesiva terquedad, escrupulosidad e inflexibilidad en cuestiones de moralidad, ética o valores: este síntoma se refiere a una rigidez en las creencias personales del individuo, que no se ajusta necesariamente a las normas culturales o religiosas de la sociedad en general.
  • Incapacidad para desechar objetos gastados o sin valor, incluso cuando no tienen valor sentimental: las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo pueden sentir la necesidad de guardar objetos inútiles, creyendo que podrían necesitarlos en el futuro.
  • Rechazo a delegar tareas o trabajar con otros a menos que se sometan exactamente a su manera de hacer las cosas: esta característica puede derivar en problemas en entornos laborales o grupales, donde colaborar con otros y ser flexible son aspectos clave.
  • Adopción de un estilo un tanto mezquino tanto hacia sí mismo como hacia los demás: por ejemplo, el dinero se ve como algo que tiene que ser acumulado para futuras catástrofes. Esta actitud puede llevar a la persona a vivir de manera austera, más allá de sus necesidades económicas reales, y a limitar el apoyo económico hacia los demás.
  • Rigidez y terquedad: la persona manifiesta resistencia al cambio y dificultades para adaptarse a nuevas situaciones o perspectivas, incluso cuando hay evidencia de que el cambio podría ser beneficioso.

Para evaluar la presencia del trastorno, los profesionales de la salud mental utilizan herramientas como el SCID-II o el MMPI-2, que pueden detectan la presencia de rasgos patológicos de personalidad, y otras más específicas como el Inventario de Personalidad Obsesivo-Compulsiva de Padua (PI-OC) o el Inventario de Obsesiones y Compulsiones-Revisado (OCI-R).

Diferencia entre trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad y TOC

La distinción entre trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad (TOCP) es esencial para entender y tratar adecuadamente estas condiciones. 

El TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones, que son pensamientos intrusivos que causan ansiedad, y compulsiones, que son comportamientos repetitivos realizados para aliviar esta ansiedad. Estos síntomas son disruptivos y reconocidos por el individuo como excesivos o irracionales. 

Por otro lado, el TOCP implica un patrón de perfeccionismo, necesidad de control y rigidez que permea la personalidad del individuo, y afecta a su funcionamiento en diversos contextos de la vida. A diferencia del TOC, donde las acciones compulsivas son vistas como problemáticas o sin sentido por la persona que las realiza, en el TOCP, los comportamientos y actitudes son considerados por el individuo como correctas y deseables, a pesar de que pueden generar dificultades en las relaciones interpersonales.

Más allá de las diferencias entre el TOCP y el TOC, es importante hacer un buen diagnóstico diferencial para evaluar posibles comorbilidades y descartar la existencia de otros trastornos, como el trastorno límite de la personalidad o borderline, el trastorno evitativo de la personalidad y otros tipos de trastornos psicológicos.

Existe tratamiento psicológico para el trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad
Foto de cottonbro studiio (Pexels)

Tratamiento del trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva

El tratamiento para el trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad (TOCP) se centra en abordar los patrones dominantes de pensamiento rígidos, el perfeccionismo, el control excesivo, y las preocupaciones con el orden y la eficiencia que caracterizan este trastorno. 

Hay que tener en cuenta que, aunque no existe una “cura” como tal, sin tratamiento el TOCP puede empeorar y afectar gravemente a la vida de la persona. Ahora bien, también hay que dejar claro que las personas con este trastorno de la personalidad no son peligrosas para los demás.

Veamos cuáles son las principales intervenciones:

Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una de las formas más efectivas de tratamiento para este trastorno de la personalidad. Básicamente, se enfoca en identificar, desafiar y modificar las creencias irracionales y los patrones de pensamiento distorsionados que sustentan los comportamientos obsesivo-compulsivos. A través de la TCC, los pacientes aprenden a:

  • Reconocer pensamientos distorsionados: identificar las creencias subyacentes que conducen a ideas obsesivas, comportamientos y emociones problemáticas.
  • Desafiar creencias irracionales: aprender técnicas para cuestionar y modificar pensamientos y creencias negativas o perfeccionistas; por ejemplo, a través de técnicas como la reestructuración cognitiva.
  • Modificar comportamientos: implementar estrategias para cambiar las acciones y reacciones que resultan de pensamientos obsesivos y de comportamientos compulsivos.

Terapia de aceptación y compromiso

La terapia de aceptación y compromiso (ACT) es otra forma de terapia que puede ser útil para personas con trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad. Se centra en ayudar a las personas a aceptar sus pensamientos y sentimientos sin juzgarlos, comprometiéndose a actuar de acuerdo con sus valores personales en lugar de luchar contra sus impulsos obsesivo-compulsivos. La ACT fomenta:

  • Aceptación: reconocer y aceptar los pensamientos y sentimientos, en lugar de rechazarlos o luchar contra ellos.
  • Mindfulness (atención plena): practicar estar presentes y conscientes del momento actual, sin sobreidentificarse con los pensamientos o emociones.
  • Acción basada en valores: tomar decisiones y actuar en formas que estén alineadas con los valores personales, incluso cuando esto sea difícil porque exista ambivalencia.

Intervenciones farmacológicas

Aunque las intervenciones psicológicas son fundamentales en el tratamiento del trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo, en algunos casos, la medicación puede ser útil, especialmente si los síntomas son graves o coexisten con otros trastornos psicológicos o enfermedades.  

Los medicamentos comúnmente utilizados incluyen inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que pueden ayudar a aliviar la ansiedad y mejorar el estado de ánimo; y antidepresivos tricíclicos, usados con menos frecuencia debido a sus efectos secundarios, también pueden ser efectivos para algunas personas.

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Un caso clínico de ejemplo

Laura, de 32 años, es una arquitecta talentosa que trabaja en un prestigioso estudio de diseño. Vive con su pareja y sus dos gatos en un apartamento meticulosamente organizado en el centro de la ciudad. A pesar de su éxito, Laura se encuentra trabajando extensas jornadas, a menudo hasta tarde en la noche, siete días a la semana. Rara vez se permite tomar descansos o disfrutar de hobbies, argumentando siempre que tiene “demasiado trabajo pendiente” y que “nadie más puede hacerlo” con el nivel de precisión que ella exige.

En los últimos tres años, ha logrado un reconocimiento considerable en su campo, aunque este éxito ha venido acompañado de una intensa presión autoimpuesta para mantenerse al más alto nivel. Laura vive a solo 10 minutos a pie de su oficina, pero insiste en seguir una ruta específica cada día porque cree que es la más eficiente. Su pareja menciona que Laura es “extremadamente particular” sobre cómo se deben hacer las tareas domésticas, desde la manera exacta de doblar la ropa hasta el orden en el que deben limpiarse las habitaciones, lo que ha causado tensiones en su relación de pareja.

Laura también aplica un alto grado de control y perfeccionismo en su trabajo, dedicando horas a detalles que sus colegas consideran menores. A pesar de su dedicación, ha sido pasada por alto para promociones en un par de ocasiones, con sus jefes señalando su dificultad para delegar tareas y su tendencia a perderse en los detalles como razones principales. En casa, mantiene una colección exhaustiva de revistas de arquitectura y bocetos de proyectos, algunos de los cuales ya no son relevantes, pero se niega a desecharlos, argumentando que podrían ser útiles algún día.

Aunque Laura considera que su enfoque meticuloso es esencial para su éxito, sus amigos y su pareja expresan preocupación por su bienestar psicológico. Lo anteriormente descrito, junto con su comportamiento obsesivo y su resistencia al cambio podrían indicar que Laura padece un trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad.

Este contenido es de tipo divulgativo y no puede reemplazar el diagnóstico de un profesional.

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