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Miedo al abandono: cómo se manifiesta y qué hacer para superarlo

Miedo al abandono: cómo se manifiesta y qué hacer para superarlo
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Buencoco
Artículo revisado por nuestra redacción clínica
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Publicado el
9.8.2023

El miedo al abandono es, por definición, el miedo a perder a alguien o algo y encontrarse sin referentes, sin alguien a quien dirigir la mirada para encontrarlo. Se trata de una experiencia real de una sensación de abandono y soledad que puede amenazar a uno mismo: al perder a otra persona, perdería una parte de mí mismo y todo lo que esa otra persona me devuelve. En su ausencia, o la de la idea a la que nos aferramos, podemos sentir el significado de vacío en relación con su lugar en el mundo y en relación con el lugar que ocupaba antes de la experiencia de abandono. El verbo perder hace referencia a algo que antes estaba ahí y que, de forma más o menos repentina, ha dejado de estar.

¿Cómo se llama en psicología al miedo al abandono? 

Este miedo, lejos de ser trivial, puede afectar a todas las personas y experimentarse en diferentes momentos de la vida. Por ejemplo, puede surgir cuando alguien se enfrenta a elecciones complejas, o puede acompañar los sentimientos cotidianos como un verdadero ruido de fondo que afecta profundamente las propias acciones. 

El miedo al abandono puede aunar algunos problemas de salud mental (como el trastorno límite de la personalidad y la dependencia) y se denomina comúnmente "síndrome de abandono". En este artículo exploraremos diferentes aspectos y hablaremos en detalle sobre:

  • Qué es el síndrome de abandono.
  • Qué provoca el miedo a ser abandonado o abandonada.
  • Cómo curar el miedo al abandono.

Miedo al abandono: síntomas

¿Cómo se comporta una persona que tiene miedo al abandono? Cada persona atribuye un matiz distinto a un mismo acontecimiento. Sin embargo, es factible reconocer ciertas vivencias y sentimientos que pueden surgir ante situaciones en las que surge una separación, real o imaginaria, que desencadena el trauma del abandono.

Entre las experiencias más arraigadas encontramos las ansiedades de fragmentación: aquí, la sensación de unidad del yo no se experimenta plenamente, lo que se traduce en una falta de continuidad con la propia vivencia. Se puede incluso tener la impresión de no ser real, de desmoronarse y desvanecerse. La interacción con otras personas a menudo resulta desafiante y la línea entre uno mismo y los demás puede tornarse confusa. Las propias necesidades pueden ser indistintas con respecto a las de la otra persona, lo que conduce a no ser capaz de obtener claridad con respecto a las propias ideas y experiencias.

Además, es posible sentirse perseguido, vulnerable y cargar con una constante sensación de peligro y amenaza. Al enfrentar la experiencia de la pérdida, el miedo al abandono puede manifestarse en ataques de pánico o ansiedad. Tales vivencias pueden también desencadenar episodios de angustia depresiva. En ocasiones, este miedo puede hacer que la persona comience a acumular compulsivamente objetos o incluso animales, como ocurre en el síndrome de Noé.

En algunas relaciones, por ejemplo, se puede experimentar depresión por el abandono de la pareja y sentir culpa pensando que una persona ha dañado a la otra, lo que desencadena un fuerte sentimiento de autodesprecio.

La angustia vinculada al abandono recupera inquietudes profundas que se conectan con los primeros momentos de la vida. Para entender qué implica el miedo al abandono y de dónde surge la ansiedad por la separación en la edad adulta, repasemos ciertas etapas del desarrollo psicológico.

miedo a ser abandonado
Fotografía de Pixabay

Posibles causas del miedo al abandono

El síndrome de abandono puede desencadenarse por diversos factores. Las posibles causas del miedo al abandono en personas adultas incluyen, por ejemplo, ciertos acontecimientos precipitantes, entre los cuales podemos encontrar:

  • un duelo repentino
  • un despido
  • un traslado
  • una separación.

En resumen, un acontecimiento tangible que desencadena experiencias de abandono mucho más profundas, que pueden estar vinculadas a un verdadero trauma de abandono. 

El desarrollo del niño y el trauma del abandono

Desde la infancia, es necesario que haya alguien que pueda satisfacer las necesidades del niño o niña para acogerlo, contenerlo y hacerle experimentar la sensación de ser apoyado y tratado con cuidado y atención. Es esencial que esto ocurra para que el pequeño no experimente el mundo que le rodea como demasiado caótico e indiferenciado. 

A través de la validación, la persona cuidadora es capaz de devolver al niño sus sentimientos y ponerlos en palabras: el niño es capaz de encontrarse a sí mismo en la mente y la mirada de la persona adulta.

La experiencia de cuidados continuos y repetidos es necesaria para que el pequeño interiorice poco a poco las figuras de apego y luego se desprenda de ellas (de forma congruente con él, es decir, según sus etapas de desarrollo). 

Es un proceso que no tiene nada de lineal, es muy complejo y sólo es posible cuando las separaciones evolutivas son vividas con serenidad por la persona, de modo que cada experiencia de crecimiento no es percibida como una amenaza para su persona y su yo. 

El miedo al rechazo y al abandono, que en la infancia puede adquirir distintos niveles de intensidad hasta llegar al trastorno de ansiedad por separación, se refiere por tanto a esos momentos de la vida en los que la propia existencia estaba en estrecha relación con otra persona que se ocupaba de ella.

En situaciones ambientales desfavorables, es decir, cuando no ha sido posible atender las necesidades más profundas del niño o niña, se hace más complejo afrontar los retos evolutivos que cada vez son mayores, por lo que pueden desencadenarse temores de abandono ante experiencias de separación. 

Puede haber numerosas dificultades que interfieran en el proceso de separación-individuación, por ejemplo, puede haber duelos o traumas no resueltos en la persona cuidadora y así separarse e identificarse se hace mucho más complejo; se permanece en el limbo de la búsqueda constante del otro al que aferrarse para conjurar miedos profundos. 

Miedo al abandono: test

Como hemos visto, el miedo a perder a una persona y al abandono que persiste en la edad adulta puede ser consecuencia de experiencias infantiles adversas del niño y sus figuras de apego.

Aunque no existen test para el síndrome de abandono, la psicología tiene a su disposición varios instrumentos que puede utilizar para evaluar si se trata de una dinámica relacional constante, repetitiva y rígida.

En este sentido, la entrevista clínica y la relación paciente-psicólogo resultan ser herramientas valiosas, que permiten explorar cómo uno se representa a sí mismo en relación con el otro, pero también la emergencia de dinámicas relacionales específicas. De hecho, algunos momentos del proceso terapéutico, como las vacaciones del psicólogo, pueden llevar al paciente a sentirse abandonado.

Otra forma de testar el miedo al abandono es la valoración del estilo de apego, que en adultos se realiza a través de herramientas como la Entrevista de apego adulto

Miedo al abandono y trastorno límite de la personalidad 

La investigación científica ha mostrado numerosas correlaciones entre el síndrome de abandono y el trastorno límite de la personalidad, un trastorno caracterizado por dificultades de identidad en el que parece complejo trazar límites entre el yo y el otro.

La relación con el otro, si bien por un lado es profundamente deseada porque evita el sentimiento de abandono, paradójicamente, activa el miedo a ser abandonado precisamente porque el otro podría irse en cualquier momento, y esto es una fuente de amenaza.  

Las relaciones se vuelven, en este escenario, profundamente complejas de cultivar porque llevan consigo la sombra y el peligro constante del abandono. Todo se vuelve inestable y caótico en el mundo de la persona con trastorno límite de la personalidad, que siente como si de un momento a otro todo pudiera venirse abajo. 

Las relaciones se convierten en un "absoluto", un poderoso antídoto contra la ansiedad del abandono. La ausencia del otro se convierte en un vacío imposible de llenar y en una carga extremadamente insoportable.

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Foto de Pixabay

Miedo al abandono en el amor

A menudo, el factor discriminante que permite comprender si se padece el síndrome de abandono y entender si se está ante un problema relacional, es notar que se tiene una tendencia interiorizada a repetir constantemente los mismos patrones relacionales. 

En estos casos, los mismos patrones se experimentan y reexperimentan en diferentes relaciones (uno puede experimentar miedo al abandono en la amistad, pero también puede afectar a las relaciones laborales). 

Uno se encuentra en relaciones en las que el miedo al abandono, por ejemplo, le lleva a alejarse de su pareja cada vez que la relación se hace más profunda (como ocurre con la dependencia emocional) y a marcharse por miedo a ser abandonado. En otros casos, se tiende a encariñarse con personas que no tienen el deseo de entablar una relación sentimental y a sufrir por ello (amor no correspondido) o a convertirse en una pareja celosa y consumirse, permitiendo que la otra persona controle la relación y viviendo con ansiedad y miedo al abandono. En los casos más extremos, la persona podría llegar a desarrollar filofobia o miedo a enamorarse.

El miedo al abandono en las relaciones puede generar relaciones muy intrincadas basadas en la dependencia emocional. La correlación entre el miedo al abandono y la dependencia emocional se basa, de hecho, en el miedo a perder a ese alguien, lo que provoca la sensación de sentirse abandonado. Asimismo, las personas con anuptafobia o miedo a quedarse solteros también pueden sufrir este temor a ser abandonados.

Así, este miedo a perder a un ser querido lleva al dependiente afectivo a experimentar ansiedad de abandono (una forma de ansiedad anticipatoria que se produce al preocuparse en exceso por un posible evento futuro negativo) y a no contemplar la separación psíquica con la pareja, que no es percibida como otra que uno mismo sino como una extensión de su propia persona. 

Miedo al abandono: ¿cómo superarlo?

La psicoterapia favorece la aparición de determinados contenidos y procesos, saca a la luz los patrones relacionales interiorizados de experiencias significativas tempranas, por ejemplo con los padres en el propio entorno vital. 

Éstas pueden revivirse dentro de la relación terapéutica, que se convierte en una experiencia de profunda comprensión emocional de uno mismo en relación con el otro. El espacio de escucha se convierte en un lugar en el que uno puede entregarse a afectos que de otro modo serían difíciles de relatar, afectos que a menudo eran desconocidos e inexplorados antes de emprender la terapia.

En la sesión es posible comprender cómo afrontar el miedo a perder a una persona, cómo superar un abandono y las emociones que puede conllevar (como la rabia o la angustia de abandono).

Este contenido es de tipo divulgativo y no puede reemplazar el diagnóstico de un profesional.

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