Trastornos mentales

¿Qué es el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?

¿Qué es el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?
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Artículo revisado por nuestra redacción clínica
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Publicado el
9.2.2024

¿Qué es el TDAH o trastorno por déficit de atención e hiperactividad?

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o “attention deficit hyperactivity disorder (ADHD)” (TDAH en inglés) es una condición neurobiológica o trastorno del neurodesarrollo que combina problemas de impulsividad, hiperactividad y dificultad para concentrarse, todo de manera persistente.

El TDAH en niños se manifiesta comúnmente antes de los 12 años de edad. En España, la prevalencia del trastorno en niños y adolescentes oscila entre el 4,9 y el 8,8%. Los niños con TDAH a menudo enfrentan dificultades constantes en el ámbito escolar y social debido a su dificultad para mantener la atención, controlar los impulsos y regular su nivel de actividad. Estos problemas no se limitan solo al entorno académico, sino que también pueden afectar sus interacciones con otros compañeros y adultos, lo que a veces resulta en problemas de conducta y dificultades emocionales. 

Por ejemplo, muchos alumnos con TDAH en la escuela pueden actuar sin pensar, tener problemas para esperar su turno en juegos o interrumpir las conversaciones en clase, así como mostrarse inquietos o excesivamente activos en situaciones que requieren tranquilidad y concentración. 

En casa, los niños con TDAH pueden enfrentar dificultades similares. Es común que tengan problemas para seguir rutinas, completar tareas domésticas o deberes escolares sin distracciones constantes. Su impulsividad puede llevar a decisiones apresuradas o a comportamientos disruptivos, lo que a menudo resulta en conflictos familiares. Además, pueden tener problemas para dormir o relajarse, afectando a su estado de ánimo y su capacidad para manejar el estrés.

TDAH que es y síntomas
Fotografía de Monstera (Pexels)

¿El TDAH es una enfermedad mental?

Dentro de la comunidad médica, se considera que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con un componente genético que suele manifestarse en la infancia, a menudo persistiendo en la edad adulta. Sin embargo, existe bastante controversia en torno a la existencia y diagnóstico del TDAH

Diversos profesionales, incluyendo psiquiatras, pediatras, psicólogos y pedagogos, tienen opiniones encontradas al respecto. En el ámbito educativo, aunque la mayoría apoya el diagnóstico, hay personal escolar y padres que se sienten presionados para buscar dicho diagnóstico y quienes alertan de un sobrediagnóstico en niños y adolescentes.

Gran parte del debate gira en torno al modelo biomédico, que asume que los síntomas son evidencia de enfermedad. Sin embargo, desde una perspectiva despatologizadora, el TDAH se considera más como un “estilo de personalidad” o una condición con características que deben ponerse en valor, proponiendo un enfoque educativo y de apoyo en lugar de un tratamiento médico automático para “curar una enfermedad”. Este último enfoque también considera al TDAH como una neurodiversidad.

Síntomas de TDAH en niños

Los síntomas del TDAH en niños pueden variar significativamente de un individuo a otro, pero generalmente se agrupan en tres características principales: inatención, hiperactividad e impulsividad

Síntomas de déficit de atención

  • Dificultad para mantener la concentración en tareas o juegos
  • Tendencia a distraerse fácilmente por estímulos irrelevantes
  • Olvidos frecuentes en actividades diarias
  • Problemas para seguir instrucciones y completar tareas escolares o domésticas
  • Desorganización en tareas y actividades
  • Evitación de tareas que requieren un esfuerzo mental prolongado

Síntomas de hiperactividad

  • Movimiento constante, como correr o trepar inapropiadamente
  • Incapacidad para jugar o participar en actividades de forma tranquila
  • Hablar excesivamente
  • Moverse continuamente en el asiento
  • Inquietud manifiesta en manos o pies, o retorcerse en el asiento

Síntomas de impulsividad

  • Acciones precipitadas sin considerar las consecuencias
  • Interrumpir conversaciones o los juegos de otros niños
  • Dificultad para esperar su turno en situaciones grupales
  • Respuestas impulsivas en conversaciones, a menudo antes de que se haya completado la pregunta

¿Cómo se diagnostica el TDAH?

Muchos padres se preguntan: ¿cómo saber si mi hijo tiene TDAH? Diagnosticar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad implica un proceso detallado y minucioso. 

Antes de nada, es necesario saber que para que se pueda diagnosticar han de cumplirse determinados criterios diagnósticos; según el DSM-5, estos incluyen varios patrones de inatención, hiperactividad e impulsividad que deben darse antes de que el niño cumpla los 12 años y en más de 2 ambientes distintos (por ejemplo, en casa y en el colegio).

Los psicólogos expertos en esta condición utilizan una prueba de evaluación estandarizada; por ejemplo, el EDAH-Conners, que es una de las pruebas para TDAH más utilizadas o la Escala de Inteligencia de Wechsler (WISC-IV). Estas pruebas buscan identificar síntomas específicos para confirmar el trastorno y diferenciarlo de otras condiciones que puedan tener síntomas que se solapen.

Además, se utilizan otras pruebas como cuestionarios y escalas de observación, tanto para padres como para educadores, que proporcionan información valiosa sobre el comportamiento del niño en diferentes entornos. Específicamente, en el caso de los test para detectar TDAH en niños, estos están diseñados para ser sensibles a las manifestaciones de la edad pediátrica, y consideran la variabilidad propia del desarrollo infantil. 

En los últimos años, se ha desarrollado una técnica conocida como oximetría cerebral. Esta técnica no invasiva mide la oxigenación cerebral y las ondas alfa y beta para detectar el TDAH. Este enfoque, más rápido y fiable que los métodos convencionales como escáneres, resulta también más económico y ha demostrado ser efectivo en un estudio realizado por investigadores españoles.

Es imprescindible que estos tests sean administrados por profesionales capacitados en salud mental, ya que el diagnóstico de TDAH no solo se basa en la presencia de síntomas, sino también en la evaluación de su impacto en la vida diaria de la persona.‍

Relación entre TDAH y discapacidad

Hay personas que se preguntan si el TDAH es una discapacidad. El TDAH es constitutivo de discapacidad en nuestro país, normalmente en porcentajes superiores al 33%. Para solicitar discapacidad por TDAH y que te la concedan se han de valorar ciertos factores decisivos en la interacción de la persona con su entorno, como la capacidad para una vida autónoma, la repercusión del trastorno en actividades laborales y escolares, y los síntomas diagnósticos. 

La discapacidad se clasifica en cinco clases, desde la Clase I (0% de discapacidad) hasta la Clase V (discapacidad muy grave, 75%), basándose en la severidad de la restricción en actividades cotidianas y laborales, la necesidad de supervisión, y la gravedad de los síntomas. Además, se consideran "factores sociales complementarios" como aspectos familiares y económicos para una evaluación más integral. 

TDAH y autismo

La coexistencia de autismo (TEA) y TDAH es un fenómeno cada vez más reconocido en la práctica clínica. Aunque el autismo y el TDAH juntos representan un reto diagnóstico y terapéutico para muchos profesionales, es importante entender sus diferencias y similitudes

El TEA se caracteriza por dificultades en la comunicación social y comportamientos repetitivos, mientras que el TDAH se manifiesta a través de inatención, impulsividad y posiblemente hiperactividad. La diferencia entre TEA y TDAH radica principalmente en el núcleo de sus síntomas: el TEA afecta de forma más severa a las habilidades sociales y el comportamiento, mientras que el TDAH impacta más en la regulación de la atención y el autocontrol. 

TDAH y altas capacidades

¿Los niños con TDAH son inteligentes? La respuesta es: depende. Se habla mucho de la relación entre el TDAH y las altas capacidades intelectuales, ya que es un área de interés creciente, marcada sobre todo por la noción de la "doble excepcionalidad", donde una persona puede tener tanto TDAH como altas capacidades. En este sentido, también es cierto que la superdotación intelectual y el TDAH pueden darse de forma concurrente.

A menudo, se observa que algunas personas con TDAH son notablemente inteligentes y creativas, lo que desmonta el mito de que el TDAH está asociado con un coeficiente intelectual bajo. Esta combinación puede ser un reto difícil de gestionar, ya que los síntomas del TDAH pueden enmascarar las altas capacidades y llevar a un diagnóstico y un tratamiento inadecuados.

Los niños con TDAH y altas capacidades pueden mostrar una intensa curiosidad intelectual y capacidad de pensamiento crítico, pero también pueden enfrentar dificultades en la gestión del tiempo y la organización debido al TDAH. Comprender esta intersección entre TDAH e inteligencia es crucial para proporcionar un enfoque educativo y terapéutico adecuado que fomente tanto las capacidades intelectuales como la gestión de los síntomas del TDAH.

Causas del TDAH
Fotografía de Gustavo Fring (Pexels)

Comorbilidades en el TDAH

El TDAH puede coexistir con otras condiciones psicológicas, veamos algunas de ellas:

Ansiedad y TDAH

La relación entre la ansiedad y el TDAH es notable, con estudios que muestran que aproximadamente el 25% de las personas con TDAH también experimentan trastornos de ansiedad. La ansiedad puede agravar los síntomas de inatención del TDAH, mientras que las dificultades asociadas con el TDAH pueden incrementar la ansiedad.

Depresión y TDAH

La comorbilidad entre el TDAH y distintos tipos de depresión es también significativa. Según las investigaciones, los niños con TDAH tienen un riesgo de 2.7 veces mayor de desarrollar depresión, particularmente debido a las dificultades que enfrentan en su vida diaria, académica y social a causa del TDAH. 

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y TDAH

El TOC puede manifestarse en personas con TDAH, y la impulsividad y la dificultad para regular las emociones típicas del TDAH pueden exacerbar los comportamientos obsesivos y compulsivos del TOC. 

Trastornos del sueño y TDAH

Los problemas de sueño, que pueden incluir dificultad para conciliar el sueño, sueño interrumpido o no reparador y problemas de despertar, pueden agravar los síntomas del TDAH. Además, la falta de sueño puede afectar la concentración, el estado de ánimo y la función ejecutiva, lo que complica aún más la gestión de los síntomas propios del TDAH. 

Dislexia y TDAH

La dislexia es un trastorno del aprendizaje específico en la lectura, y a menudo coexiste con el TDAH. Los niños con TDAH y dislexia pueden enfrentar dificultades en el colegio debido a problemas atencionales, y en la organización y el procesamiento de la información escrita.

Superar las dificultades asociadas al TDAH es posible con apoyo terapéutico

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Tipos de TDAH

El TDAH puede manifestarse de diferentes maneras, lo que ha llevado a la identificación de varios tipos de TDAH. Aunque tradicionalmente se ha hablado de tres tipos principales, investigaciones recientes del psiquiatra Daniel Amen sugieren la existencia de hasta 7 tipos de TDAH, cada uno con características distintivas: 

  • Clásico: caracterizado por inquietud, impulsividad, y desorganización. La actividad cerebral disminuye durante tareas de concentración, especialmente en la corteza prefrontal y los ganglios basales.
  • Inatento: Más común en niñas, se manifiesta por distracción, desorganización, y una actividad cerebral reducida en tareas de concentración.

  • "Overfocused" o "hiperconcentrado": Dificultad para cambiar de atención y tendencia a quedarse atrapados en patrones de pensamiento negativos.
  • Del lóbulo temporal: Incluye síntomas de TDAH junto con problemas de aprendizaje, memoria, y episodios de ira.
  • Límbico: Acompañado de tristeza crónica, mal humor, y baja autoestima, con un aumento de actividad en el sistema límbico.
  • Con “anillo de fuego”: Caracterizado por una actividad cerebral excesiva, sensibilidad a estímulos sensoriales y comportamiento impredecible.
  • Ansioso: Combina síntomas de TDAH con ansiedad, tensión y miedo a situaciones sociales.

Los distintos tipos de trastorno de déficit de atención pueden categorizarse en TDAH con predominio de inatención, con predominio de hiperactividad/impulsividad, y el tipo combinado, que incluye síntomas de ambos. Además, se consideran diversos grados de TDAH, que describen la severidad de los síntomas: TDAH leve, moderado y grave. 

En el TDAH leve, los síntomas pueden ser menos notorios y no interferir significativamente en la vida diaria, mientras que en el TDAH moderado y grave, los síntomas son más evidentes y pueden causar un impacto considerable en el rendimiento escolar y las relaciones sociales.

Causas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Una de las preguntas clave es: ¿se nace con TDAH o se adquiere? Lo cierto es que aún no se comprenden completamente las causas del trastorno. Sin embargo, la investigación ha identificado varios factores que pueden contribuir a su desarrollo.

Uno de los principales factores asociados con el TDAH es la genética. Los estudios muestran que el TDAH tiene un fuerte componente hereditario. El TDAH se hereda del padre o la madre en algunos casos. Esto sugiere que ciertas variantes genéticas pueden aumentar el riesgo de TDAH, aunque la relación exacta entre estos genes y el trastorno aún no está clara y se sigue investigando. 

A nivel neurológico, se ha observado que el cerebro con TDAH a menudo muestra diferencias en la actividad y la estructura, especialmente en áreas relacionadas con la atención, el control de impulsos y la función ejecutiva, en comparación con un cerebro sin TDAH. Este trastorno también se ha asociado con un retraso madurativo de ciertas áreas cerebrales, lo que puede afectar las habilidades de autocontrol y atención. Asimismo, el TDAH también se ha relacionado con deficiencias en las funciones ejecutivas, en los procesos de planificación, organización, control de impulsos y regulación de la atención.

Además de la genética, existen factores ambientales y del desarrollo que pueden influir en el riesgo de desarrollo de TDAH. Por ejemplo, complicaciones durante el embarazo y el parto, como el consumo de tabaco y alcohol por parte de la madre, bajo peso al nacer y prematuridad, se han asociado con un mayor riesgo de TDAH en los niños. Asimismo, la exposición a ciertas toxinas ambientales, como el plomo, puede aumentar el riesgo de desarrollar el trastorno.

En algunos casos, también se ha observado que la alimentación puede influir en el TDAH en niños. Hay algunos estudios que sugieren que ciertos aditivos y dietas pueden afectar la intensidad de los síntomas, aunque todavía no hay evidencias sólidas al respecto.

Los síntomas de TDAH en niños pueden mejorarse con terapia
Foto de Anna Shvets (Pexels)

Cómo tratar el trastorno de déficit de atención

Una pregunta que se hacen muchos padres cuando sus hijos son diagnosticados es la siguiente: ¿el TDAH se cura? Quizás, la palabra “curar” no es la correcta, pues cada vez es más habitual considerar el TDAH como una condición con la cual se convive y cuyos síntomas más disfuncionales pueden combatirse.

En este sentido, aunque no existe una cura como tal, el tratamiento indicado para niños y adultos se centra en la reducción de la gravedad de los síntomas y la mejora de la calidad de vida de la persona. Como apunte, el TDAH en niños a menudo se manifiesta con mayor hiperactividad y conducta impulsiva, mientras que el TDAH en niñas tiende a presentarse con mayor inatención y síntomas internos, como la ansiedad. Por este motivo, es importante adaptar el tratamiento a las necesidades de cada niño o niña.

El tratamiento para el TDAH generalmente incluye una combinación psicoterapia o terapia conductual, educación y apoyo, junto con psicofármacos si es necesario. La terapia conductual ayuda a las personas a desarrollar habilidades para manejar sus síntomas, como técnicas de organización, estrategias para mejorar la atención y formas de controlar la impulsividad. En niños de 6 a 12 años con TDAH, el tratamiento suele combinar, además de lo anterior, técnicas de manejo del comportamiento en casa y en la escuela.

En cuanto a la medicación, los estimulantes (normalmente, metilfenidato y anfetaminas) son comúnmente prescritos y han demostrado ser efectivos en la reducción de los síntomas centrales del TDAH, como la falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad, aunque no para todas las personas. 

En definitiva, un niño con TDAH puede llevar una vida normal con el tratamiento psicológico y médico adecuados. Es esencial que los padres, educadores y profesionales de la salud trabajen juntos para proporcionar un entorno de apoyo para que el niño pueda alcanzar su pleno potencial. Y si los padres tienen dudas siempre pueden acudir a alguna asociación de TDAH para informarse más acerca de esta condición y su manejo.

Estrategias para el manejo del TDAH en niños

El manejo del TDAH en niños, tanto en casa como en la escuela, puede beneficiarse enormemente de la implementación de actividades y estrategias específicas. Estas técnicas no solo ayudan a los niños a gestionar sus síntomas, sino que también fomentan un ambiente positivo y de apoyo para su desarrollo.

En casa, es crucial establecer rutinas claras y consistentes. Los niños con TDAH a menudo responden bien a una estructura predecible, ya que les ayuda a entender lo que se espera de ellos y a gestionar mejor su tiempo y comportamiento. Esto incluye horarios regulares para comidas, tareas, tiempo de juego y hora de dormir. Los tableros de recompensas y los sistemas de puntos pueden ser eficaces para fomentar comportamientos positivos, al ofrecer reconocimiento y recompensas por tareas completadas o por demostrar autocontrol. Asimismo, es importante designar un área tranquila y organizada para las tareas escolares, libre de distracciones, donde los niños puedan concentrarse en sus estudios.

En el entorno escolar, la colaboración entre padres y maestros es fundamental para apoyar al niño con TDAH. Los profesores pueden emplear estrategias como proporcionar instrucciones claras y paso a paso, utilizar señales visuales y auditivas para captar y mantener la atención del niño, y ofrecer descansos frecuentes para actividades físicas o de relajación. También es útil adaptar las tareas para hacerlas más manejables, dividiéndolas en segmentos más pequeños y proporcionando retroalimentación positiva y constructiva. El apoyo individualizado, como la tutoría o el trabajo en grupos pequeños, puede ser particularmente beneficioso para los niños con TDAH, ya que permite una atención más personalizada y adaptada a sus necesidades específicas.

En ambos contextos, el enfoque en las fortalezas del niño y el trato con empatía (entender lo que siente una persona con TDAH), en lugar de centrarse solo en las dificultades, es clave. Es esencial celebrar los logros, por pequeños que sean y fomentar intereses y talentos para mejorar la autoestima y la motivación del niño. Además, enseñar y practicar técnicas de manejo del estrés y relajación, como la respiración profunda y la meditación, también puede ser muy útil para ayudar a los niños a manejar la ansiedad y la impulsividad asociadas con el TDAH.

Este contenido es de tipo divulgativo y no puede reemplazar el diagnóstico de un profesional.

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