ToM: la teoría de la mente

ToM: la teoría de la mente
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Artículo revisado por nuestra redacción clínica

Publicado el
3/2/2023

¿En qué piensan los demás? ¿Cuántas veces has observado a alguien con la intención de descubrir sus intenciones? ¿Alguna vez has escuchado hablar de la teoría de la mente? ¿No? Pues sigue leyendo para conocer más sobre esta habilidad fundamental para la vida social y que, además, ha sido de gran valor en la supervivencia del ser humano.

¿Qué es la teoría de la mente?

 La teoría de la mente (TdM) es la capacidad de comprender y predecir el comportamiento a partir de la comprensión de los estados mentales propios y ajenos (intenciones, emociones, deseos, creencias).

En cualquier interacción social resulta imprescindible saber no solo qué dice otra persona, sino por qué lo dice y cómo lo dice para, así,  anticipar sus intenciones y  reacciones ante nuestro comportamiento o su estado emocional.

Durante la década de los 80, la publicación de las investigaciones de los académicos Wimmer y Perner inició un rico filón de estudios sobre el desarrollo de la teoría de la mente (ToM, el acrónimo inglés por Theory of Mind) en la infancia. 

Durante la infancia se es egocéntrico, los niños y niñas no piensan en los estados mentales de los demás. Se limitan a pedir lo que quieren. Con el tiempo, la capacidad de pensar en los pensamientos de los demás se va desarrollando y así podemos entender las intenciones, ideas, esperanzas, miedos, creencias y expectativas de los demás.

tom teoria de la mente
Foto de Tatiana Syrikova (Pexels)

El test de la falsa creencia

De los trabajos sobre la teoría de la mente en la infancia de Wimmer y Perner se desarrollaron diferentes versiones hasta acabar en lo que se ha denominado el test o prueba de la falsa creencia (un test que consiste en ver si un niño o niña es capaz de predecir la conducta de una persona que actúa guiada por una creencia errónea).

Una de las pruebas de la falsa creencia es el  experimento de “Sally y Anne”. Se pide al niño o niña que prediga cómo actuará el protagonista de una historia, teniendo en cuenta la falsa creencia de este y no solo los datos de la realidad de que dispone.  Veámoslo:

A un grupo de niños y niñas de entre 4 y 9 años se les mostró una imagen en la que Sally tiene una cesta y Anne tiene una caja. Sally tiene una bola que guarda en su cesta y cuando Sally se va dejando su cesta con la bola dentro, Anne se la quita y la coloca en su caja. Al regresar, Sally quiere recuperar su bola. La pregunta es: ¿dónde la buscará?, ¿en la cesta, o en la caja? 

Para resolver este tipo de prueba, el niño o niña debe:

  • Suspender su propio conocimiento de la realidad.
  • Asumir la perspectiva del otro.
  • Representar el contenido de su mente, es decir, una creencia falsa con respecto a la realidad para predecir correctamente cómo se comportará el otro basándose en su propia creencia falsa.

Metarrepresentación

Tener ToM significa llevar a cabo un proceso de metarrepresentación de estados mentales. El comportamiento humano está guiado:

  • Por el conocimiento de la realidad.
  • Mediante la supervisión metacognitiva, que tiene como herramienta el pensamiento recurrente.

El pensamiento recurrente es el pensamiento que implica la metarrepresentación, es decir, la representación de una representación mental, por ejemplo:

  • Yo pienso (yo creo) que tú piensas.
  • Yo pienso (yo creo) que tú lo deseas.
  • Yo pienso (yo creo) que tú sientes.

Mente fría y mente caliente

Durante la infancia, la mentalización se ve facilitada por la interacción con las personas adultas. Entre las variables que contribuyen en mayor medida al desarrollo de esta capacidad figuran:

  • Atención compartida, es decir, centrar la atención en la misma cosa.
  • La imitación facial, que se refiere a la imitación de expresiones faciales.
  • Los juegos de simulación entre la persona adulta y el niño o niña.

La teoría de la mente (ToM) se basa en los recursos cognitivos personales y en las habilidades interpersonales, por lo que puede estar más desarrollada en unas personas que en otras. Según el caso, la capacidad puede utilizarse con fines manipuladores (por ejemplo, para engañar, como en el caso del manipulador afectivo), se denomina teoría de la mente fría, o para lograr objetivos de bienestar social (por ejemplo, para interpretar sentimientos y emociones) o  teoría de la mente cálida.

¿Para qué sirve la teoría de la mente (TdM)?

La teoría de la mente es fundamental en las relaciones e interacciones sociales, pero también en el proceso de adaptación al entorno. Por ejemplo, en el ámbito de la comunicación, nos permite captar las verdaderas intenciones implícitas detrás de un mensaje.

La empatía y la capacidad de leer los detalles de la comunicación no verbal y paraverbal intervienen para comprender plenamente al interlocutor.

La teoría de la mente en la infancia 

En los niños y niñas, esta capacidad es crucial para el desarrollo de la flexibilidad necesaria para afrontar distintas situaciones. Al predecir el comportamiento de una persona adulta, el niño o niña crea expectativas para sí, por lo que adapta su comportamiento a las predicciones conductuales hechas sobre la persona adulta.

El gesto de pedir

En los intercambios comunicativos niños/as-personas cuidadoras, las relaciones bidireccionales dan paso a secuencias definidas como triádicas (niño-cuidador-objeto) a partir de los 6 meses y el lenguaje desempeña inicialmente una función imperativa o de petición.

Por ejemplo, el niño o niña señala un objeto lejano o alterna su mirada entre él y la persona para que esta, a su vez, lo mire, lo coja y se lo entregue. Se trata de un gesto de petición.

El gesto enunciativo

En la infancia, entre  los 11 y los 14 meses se produce un cambio sustancial. El niño o niña sigue utilizando el gesto de señalar, pero además lo hace para llamar la atención de la persona adulta sobre algo que le resulta interesante, por el placer de compartir con un interlocutor su interés por un elemento de la realidad. Es el llamado gesto enunciativo.

Lo que cambia es la finalidad del gesto, que ya no sirve sólo para actuar mecánicamente sobre el otro, sino para influir en su estado mental.

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Foto de Whicdhemein (Pexels)

Herramientas para evaluar la teoría de la mente

Un déficit en el desarrollo de la teoría de la mente, o en algunos casos un funcionamiento distorsionado, puede encontrarse en diversas psicopatologías y anomalías del comportamiento. Entre las más comunes se encuentran:

  • trastornos del espectro autista;
  • esquizofrenia;
  • trastornos de la personalidad.

La evaluación del desarrollo de la teoría de la mente se realiza mediante una serie de pruebas:

  • False-believe task (tarea de falsas creencias) es la más utilizada, sobre todo en casos de autismo y esquizofrenia. El objetivo de esta prueba es verificar la capacidad de una persona para predecir el estado mental, y por tanto, el comportamiento de alguien que actúa basándose en una creencia falsa.
  • Prueba ocular basada en la observación de la mirada.
  • Theory of Mind Picture Sequencing Task, prueba basada en 6 historias, cada una de las cuales consta de 4 viñetas que deben reordenarse en función del sentido lógico.

Este contenido es de tipo divulgativo y no puede remplazar el diagnóstico de un profesional.

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