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El síndrome del hijo único, ¿existe?

El síndrome del hijo único, ¿existe?
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Publicado el
29/11/2022

¿Alguna vez has oído hablar del síndrome del hijo único y de cómo influye en las personas no haber tenido hermanos? Es habitual pensar que tener hermanos o hermanas puede aportar tanto cosas positivas como negativas, mientras que ser hija o hijo único pareciera que solo tiene desventajas. Hay una idea extendida de que los hijos únicos son consentidos, reacios a compartir, esgoistas, caprichosos... mientras que tener hermanos o hermanas pareciera que son todo ventajas. Incluso Granville Stanley Hall, uno de los psicólogos más importantes del siglo pasado, llegó a declarar: "Ser hijo único es una enfermedad en sí mismo".

Sin irnos al siglo pasado, más cerca de la actualidad, se ha considerado que ser hijo o hija única pudiera tener un riesgo a nivel psicológico y de comportamiento (de hecho, se habla del síndrome del hijo único a pesar de que no se considera una condición mental). Seguro que te resulta familiar alguna de las afirmaciones que se han hecho sobre las hijas e hijos únicos.

Estereotipos del hijo único sobre algunas de sus características:

  • Siente soledad y tiene dificultades para relacionarse con los demás.
  • Es egoísta y solo piensa en sí.
  • Es una persona mimada y demasiado acostumbrada a conseguir todo lo que quiere.
  • Ha tenido la sobreprotección de su padre y madre. 
  • Es una persona demasiado apegada a su núcleo familiar.

¿Cuánto hay de cierto en esta descripción? El síndrome del hijo único, ¿realmente existe?

Los padres del hijo único

Es difícil hablar de las características de los hijos únicos sin mencionar primero a sus padres. Los hijos únicos tienen una relación muy estrecha con ellos, en parte por la mayor cantidad de tiempo que pasan juntos y la atención que reciben. La falta de hermanos o hermanas les hace más susceptibles a su influencia y, por tanto, también más propensos a adoptar sus valores y su forma de pensar.

Esta relación tiene varios aspectos positivos. Los padres reaccionan inmediatamente al comportamiento del niño y suelen tener interacciones de gran calidad con él. Pero, por otro lado, no es raro que esta relación tenga también un tinte de ansiedad. ¿Qué quiere decir esto? que se vuelca mucha preocupación de los padres en la crianza del niño. Y, ¿cómo afecta esto a los hijos? Puede que los hijos, cuando lleguen a la edad adulta, sean el tipo de personas que sienten miedo a dejar la casa de los padres.

¿Qué lleva a una pareja a tener un solo hijo?

Tener o tener hijos y la cantidad es una decisión personal, pero las razones más comunes por las que una pareja decide tener un solo hijo o hija se relacionan, habitualmente, con alguna de estas cosas:

  • La edad de los progenitores.
  • Factores socioeconómicos.
  • La separación de la pareja o el fallecimiento de uno de los cónyuges;
  • Mujeres que han sufrido una depresión posparto y deciden que no quieren repetir un embarazo;
  • Hay quienes cree que centrarse en un solo niño es más fácil para reducir los riesgos de "no poder con el papel de padres".
ser hijo único
Fotografía de Pixabay

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Ser hijo único

El psicólogo Soresen ha identificado tres temas principales que atraviesan en la vida los hijos e hijas únicos:

1) SOLEDAD

Comienza en la infancia cuando el niño descubre que otros juegan con sus hermanos. El hijo único tiene a veces el deseo de conectar con otros, pero puede sentirse falto de esta capacidad. Aunque al mismo tiempo, lo necesita menos porque está más acostumbrado a estar solo. En la edad adulta, esto puede dar lugar a dificultades para compartir el propio espacio, tanto físico como emocional.

2) LA RELACIÓN ENTRE DEPENDENCIA E INDEPENDENCIA

La capacidad del hijo único de gestionar su propio espacio por sí mismo le hace independiente, aunque también es muy dependiente del núcleo familiar. 

3) RECIBIR TODA LA ATENCIÓN DE LOS PADRES

Esto hace que el niño se sienta especial y al mismo tiempo responsable de la felicidad de los padres. Puede creer que todo el mundo se ocupará de él de la misma manera que lo hicieron sus padres, con el riesgo de experimentar una fuerte decepción. También puede suceder que se sienta culpable por no haber hecho lo suficiente por sus padres (especialmente cuando estos sean mayores) en comparación con lo que recibió.

Cómo son los hijos únicos más allá de los estereotipos

Intentemos abandonar los estereotipos y dibujar una nueva imagen de los hijos únicos basada en la investigación psicológica:

  • Son personas que no tienen porqué tener dificultades para relacionarse, pero suelen preferir las actividades solitarias y tienen menos necesidad de estar en contacto con los demás.
  • Estar a solas hace que, a menudo, inventen nuevas actividades, lo que estimula la curiosidad, la imaginación y la capacidad de resolver problemas.
  • Suelen ser personas motivadas y capaces de adaptarse a la novedad, pero son menos proclives al riesgo y a la competencia.
  • A veces son más obstinados, pero no egocéntricos.
  • Son más dependientes de los progenitores que los niños con hermanos.
  • Son más susceptibles a la ansiedad de rendimiento.
  • Sufren más con las frustraciones, por eso es importante trabajar la frustración en niños desde que son muy pequeños.
  • La ausencia de hermanos les protege de los celos y la rivalidad a corto plazo, pero hace que no estén preparados cuando experimenten estos sentimientos fuera del entorno familiar.

Las ventajas y desventajas se funden en lo que resulta ser un estilo de crecimiento único, no deficitario pero ciertamente diferente al de quienes crecieron en compañía de hermanos.

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