Consecuencias psicológicas después de un accidente

Consecuencias psicológicas después de un accidente
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Publicado el
20/2/2023

Cada día en el mundo se producen millones de desplazamientos en diferentes tipos de transporte. Aviones, trenes, autobuses, coches…nos llevan a los sitios más remotos o más cercanos. El coche ha pasado a ser un transporte de uso cotidiano para muchas personas, incluso imprescindible para otras. Lamentablemente, a veces, en esos trayectos se puede sufrir un acontecimiento inesperado que acabe acarreando heridas físicas y psicológicas fatales. Hablamos de las secuelas después de un accidente automovilístico y el estrés postraumático tras un accidente de tráfico.

Los procesos disociativos que pueden surgir tras un accidente son acontecimientos que requieren atención y que afectan a las características innatas y adquiridas de la persona y se convierten en marcas imborrables, en cicatrices en el alma que pueden perjudicar al día a día de la persona. 

La subjetividad de la experiencia traumática

Teniendo en cuenta la complejidad que conlleva el estrés postraumático de un accidente de tráfico y comprendiendo la disfunción bio-psico-social temporal, no es el acontecimiento en sí lo que determina una experiencia traumática. Cada persona está inmersa en su propia y compleja red de relaciones y el acontecimiento traumático se integra y adquiere significado en el mapa cognitivo-afectivo personal, desarrollado en el propio sistema.

Es en este marco donde los acontecimientos encuentran coherencia, ya que pueden ordenarse en relación a lo siguiente:

  • A la construcción personal del mundo.
  • A la forma subjetiva de percibir, conocer y reconocer.
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Foto de Karolina Grabowska (Pexels)

Procesos disociativos: entre la protección y la represión 

Una de las consecuencias psicológicas después de un accidente es la sensación de irrealidad experimentada durante el accidente que puede alterar la noción del tiempo de la víctima, que puede vivir el hecho como una pesadilla, como estar dentro de una película a cámara lenta en la que los sentidos parecen agudizarse.

Aunque el uso de procesos disociativos puede ayudar a protegerse de una experiencia dolorosa e inaceptable, su rigidez no permite atribuir otro sentido y significado a la experiencia traumática vivida.

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Despersonalización

La despersonalización es bastante frecuente en las víctimas de un accidente de tráfico y se define como el "agujero negro", un vacío mental aterrador caracterizado por una fuerte sensación de irrealidad y desapego de la propia persona. Se manifiesta con algunas de estas sensaciones: 

  • Sentir separación del propio cuerpo.
  • Experimentar una pasividad alienante.
  • Sentir la pérdida de conciencia de los propios actos y de tener control sobre ellos.

Como si fuera un sueño, se vive el sueño al mismo tiempo en primera y en tercera persona. Es como si, a través del distanciamiento de sí misma, la víctima de un accidente se dijera: "No soy yo quien está pasando por esta mala experiencia. En realidad no me está pasando a mí, le está pasando a mi cuerpo, pero mi mente está en otra parte".

La desrealización

La desrealización implica un sentimiento de desapego del entorno y la sensación de ver el mundo exterior a través de un cristal: "Las cosas a mi alrededor parecen extrañas e irreales, las personas parecen seres artificiales o máquinas " .

En los momentos inmediatamente posteriores a un accidente de tráfico, a menudo actuamos como si estuviéramos en "piloto automático" y puede ocurrir que percibamos la realidad de forma distante y mecánica. Sin embargo, esta huida de uno mismo y del mundo no hace sino engañar a la persona y aislarla como dentro de una jaula.

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Fotografía de Pexels

Más allá de las consecuencias psicológicas después de un accidente

Una de las secuelas después de un accidente automovilístico es que la persona puede construir un mundo paralelo que se convierte para ella en un refugio y que le permite situarse en un segundo plano de su propia vida. De este modo, se convertiría en espectadora y dejaría de ser la protagonista de una realidad que, a la larga, ya no sentiría como propia.

El objetivo de la terapia es acompañar a dar "ese salto extra" y permitir salir de la protección y rigidez de los procesos disociativos puestos en marcha que es una de las consecuencias psicológicas de un accidente. Ayudar a quienes han sido víctimas de un accidente de tráfico a adoptar una nueva perspectiva significa darles la posibilidad de resignificar lo sucedido, mirando más allá del trauma.

Si crees que necesitas ayuda para superar las  secuelas después de un accidente automovilístico, un psicólogo online de Buencoco puede ayudarte en el proceso.

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