Conflictos familiares: el choque entre padres e hijos en edad adulta

Conflictos familiares: el choque entre padres e hijos en edad adulta
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Artículo revisado por nuestra redacción clínica

Publicado el
9/3/2023

Les has dado todo tu amor, les has enseñado a ser personas maduras, educadas, autónomas... pero tus retoños han crecido y la relación, como es lógico, ha cambiado. Es en esta etapa cuando pueden surgir roces por criterios distintos, porque te consideren como alguien invasivo que interfiere en sus vidas... y eso hace que la cosa pueda acabar en discusiones acaloradas. En el artículo de hoy, hablamos de conflictos entre padres e hijos adultos

Pese a que en ocasiones los conflictos familiares puedan asociarse a dinámicas familiares disfuncionales y problemáticas, según el psicólogo D. Walsh tampoco las relaciones sanas se caracterizan por la ausencia de conflictos, sino por su gestión eficaz.

El conflicto en pocas palabras

Antes de adentrarnos en el tema de los conflictos familiares vamos a esbozar brevemente los tipos de conflicto de los que se habla en psicología:

  • Conflicto intrapsíquico: se trata de un conflicto "íntimo", en el que se experimenta ambivalencia entre deseos, necesidades o sentimientos contrapuestos. 
  • Conflicto interpersonal: se refiere al choque de nuestros deseos, necesidades o sentimientos con los de otras personas.

A continuación, los autores Loriedo y Picardi distinguen entre:

  • Conflicto constructivo abierto, explícito y flexible que trata temas limitados en tiempo limitado. Se refiere a aspectos de contenido, no se intensifica y se resuelve porque se puede discutir.
  • Conflicto obstructivo crónico, rígido y oculto. No está circunscrito, concierne al nivel de la relación, se excede en la escalada y queda sin resolver porque no permite el intercambio de información útil.

Los conflictos, además de en el entorno familiar, pueden darse con las amistades e incluso en el trabajo, por eso una buena gestión de los conflictos nos evitará una nueva fuente de estrés en nuestro día a día.

conflictos entre padres e hijos adultos
Foto de Pavel Danilyuk (Pexels)

Los conflictos familiares 

El sistema familiar crece y se desarrolla pasando por lo que el autor Scabini, basándose en teorizaciones anteriores, denomina "diferentes fases del ciclo vital":

  • La formación de la pareja.
  • La familia con hijos.
  • La familia con adolescentes.
  • La familia "trampolín", es decir, los hijos adultos que abandonan el hogar.
  • La fase de la vejez.

La dinámica familiar se compone de momentos de cambio y crecimiento que también pueden surgir de situaciones de conflicto y choque. ¿Cuáles son las causas más frecuentes de los conflictos entre padres e hijos adultos?

Conflictos familiares: cuando padres e hijos tienen una relación difícil

En las relaciones familiares es normal que surjan enfrentamientos de vez en cuando (relaciones madre-hija, conflictos entre hermanos adultos, conflictos familiares en Navidad, padres autoritarios con adultos jóvenes suelen dar lugar a más de una discusión). De hecho, las dificultades pueden darse desde la infancia, no hace falta llegar a la adolescencia o a la vida adulta para que surjan las disputas. Durante la infancia se pueden tener conflictos familiares por celos entre hermanos o ante la llegada de un bebé, por un hijo con síndrome del emperador o trastorno negativista desafiante y luego esto enlaza con los conflictos típicos de la adolescencia, etapa en la que no es extraño escuchar decir:

  • "Hay hijos que no respetan a sus padres".
  • "Hay hijos que odian a sus padres".
  • "Hay hijos desagradecidos".
  • "Hay hijos rebeldes y maleducados".
  • "Tengo un hijo problemático".

Pero, ¿qué pasa con los conflictos familiares entre padres e hijos adultos? Puede ocurrir que el desapego de los padres sea problemático y a veces no llegue a materializarse (pensemos en los hijos adultos que siguen viviendo con sus padres) o que las personas se vayan a vivir lejos de su familia expresamente, hay quienes eligen la expatriación como una forma de ruptura emocional. 

Cuando los hijos se hacen adultos sus opciones vitales pueden desviarse de las de sus padres y acabar peleándose con ellos incluso a los 40 años. La disputa con los padres, en estos casos, puede tener varias causas que ahora veremos con mayor detalle.

Conflictos entre padres e hijos adultos: posibles causas

Los factores más comunes que pueden provocar conflictos entre padres e hijos adultos pueden ser de diversa índole. Como ya se ha mencionado, una de las causas puede ser la dificultad o el miedo a abandonar la casa de los padres por varias razones:

  • Miedo a dejar solos a los padres.
  • No disponer de los recursos económicos necesarios.
  • Insuficiente independencia emocional de los padres. 

Para profundizar en los motivos de una relación conflictiva entre padres e hijos, intentemos ponernos en el lugar de los padres y luego en el de los hijos.

Conflictos familiares: el punto de vista de los padres

En algunos casos, el conflicto relacional puede desencadenarse por la indiferencia que perciben los hijos hacia sus padres. Los hijos parecen desinteresados y distantes. Otras veces, cuando hay hijos adultos que mienten a sus padres o que los desprecian, los progenitores se preguntan por qué de tanto enfadado y tienen miedo de no estar a la altura de lo que se espera de ellos.

Es en esas ocasiones, cuando se experimentan sentimientos de frustración, de tristeza, de decepción… En estos sucesos es necesario tratar de no ofenderse o desvalorizar a los hijos adultos, no caer en ataques de ira y tratar de afrontar los conflictos familiares de forma constructiva y con asertividad

En otros casos, la emoción predominante de los padres es la ansiedad y esta los conduce a ser intrusivos y aprensivos: padres que no dejan a sus hijos en paz o que les tratan como en la época de la niñez. 

¿Consecuencias? Hijos que dejan de hablar con sus padres o que rompen la relación. Pero, ¿por qué los hijos responden mal a sus padres o se retraen?

Conflictos familiares: el punto de vista de los hijos

El enfado de los hijos hacia sus padres puede deberse a varias razones, por ejemplo: ser vistos como las ovejas negras de la familia o como hijos adultos "difíciles". El conflicto entre padres e hijos adultos también puede ser de tipo generacional por no compartir estilos de vida y opciones personales.

Según testimonios de hijos que sienten emociones como el desprecio o la rabia hacia sus progenitores, encontramos a menudo la creencia de tener padres narcisistas o “tóxicos” que contribuyen a agriar las relaciones. 

Antes de darte algunos consejos sobre cómo resolver los conflictos familiares entre padres e hijos adultos, veamos cuáles pueden ser las consecuencias de las relaciones conflictivas entre ambas partes.

conflictos familiares entre padres e hijos adultos
Foto de Ron Lach (Pexels)

Consecuencias de los conflictos entre padres e hijos adultos

Las tensiones entre padres e hijos tienen consecuencias para toda la familia, también en términos de salud mental. Los padres suelen tener la impresión de que son sus hijos quienes buscan la confrontación, mientras que los hijos piensan lo contrario y se sienten atacados sin motivo. Esto último puede explicar por qué un hijo adulto rechaza a su madre o a su padre; por ejemplo, en situaciones en las que el hijo percibe que su autonomía no es respetada o se le critica de forma injustificada.

Por desgracia, cuando las tensiones no se resuelven se produce una especie de efecto dominó: cuando la relación parental alimenta involuntariamente nuevos motivos de tensión, estos son recogidos por los hijos que, a su vez, los acumulan para generar nuevos enfrentamientos. Sin las contramedidas adecuadas, este círculo vicioso puede llegar a ser muy difícil de romper.

En la persona ya adulta los conflictos no resueltos pueden llevarla a reproducir, incluso inconscientemente, ciertas dinámicas familiares. Las consecuencias de una relación negativa con los progenitores pueden ser el origen de dificultades en otras relaciones que se manifiesten (por ejemplo con problemas de pareja).

Este tipo de dificultades suelen reflejarse también en la imagen que se tiene de uno mismo. Si, por ejemplo, la persona ha tenido relaciones conflictivas con sus padres puede experimentar un colapso de su autoestima en la edad adulta.

Una relación madre-hijo o padre-hijo conflictiva puede tener consecuencias no sólo para los hijos, sino también para los padres. Estos últimos pueden tener una sensación de impotencia y fracaso cuando sienten que sus hijos pueden salirse de su control, lo que acaba provocando peleas constantes.

Conflictos familiares: de la confrontación al encuentro

Para gestionar los conflictos familiares de forma constructiva deben entrar en juego recursos personales, familiares y sociales.

Los recursos familiares suelen incluir:

  • El uso de un estilo de comunicación claro, abierto y flexible.
  • La adaptabilidad que predispone al conjunto familiar la necesidad de cambiar.
  • La cohesión que facilita la "puesta en común" de las competencias de cada uno para encontrar soluciones.

Resolver los conflictos es una oportunidad para conocer a la otra parte y evolucionar con ella. 

"En el conflicto, el otro me obliga a considerarle, me invita a ver un punto de vista distinto del mío, amplía mi campo de comprensión del mundo. La felicidad no depende de las circunstancias agradables o desagradables, sino de nuestra actitud ante ellas." Isabelle Filliozat

Cómo resolver los conflictos entre padres e hijos adultos

¿Cómo resolver los conflictos familiares? Como señalábamos al principio, el conflicto no es sólo enfrentamiento, sino también confrontación. Una discusión, cuando no desemboca en agresión, puede favorecer el crecimiento dado por una comprensión más profunda de uno mismo y de la persona con la que estamos tratando. 

El problema surge cuando no somos capaces de discutir y cuando en lugar de ser constructivo el conflicto se vuelve destructivo. Para superar este conflicto, necesitamos cultivar algunas habilidades personales: 

  • Diálogo y escucha activa.
  • Apertura a las diferencias de cualquier tipo.
  • Capacidad de no juzgar.
  • Capacidad de perdonar. 
  • Evitar meter la figura de una tercera persona para que se posicione a nuestro favor (triangulación familiar).

Lograrlo, sin embargo, puede no resultar tan fácil, por ese motivo ir al psicólogo puede ayudar a reconocer las causas subyacentes del conflicto y ayudar a desarrollar esas habilidades de diálogo que sirven para superarlo.

Además de la mediación en conflictos familiares, como por ejemplo son los casos de separación o divorcio, un psicólogo con experiencia en dinámicas familiares puede proporcionar, por ejemplo:

  • A los hijos adultos: herramientas para mejorar la relación con sus padres.
  • A los padres: ayudarles a entender cómo desvincularse de sus hijos.
  • Herramientas para sanar aquellos casos de ruptura entre padres e hijos.

Puede haber situaciones muy angustiosas en la familia, que requieran de una ayuda externa para evitar que los miembros implicados no se sientan bien. Con la terapia familiar las individualidades de la familia pueden emerger y traer con ellas una mayor conciencia de las necesidades y los límites.

En este encuentro, a través del ejercicio de la empatía, cada miembro de la familia podrá compartir emociones y sentimientos y construir juntos una nueva armonía familiar.

Este contenido es de tipo divulgativo y no puede remplazar el diagnóstico de un profesional.

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