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La adicción a la comida

La adicción a la comida
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Publicado el
30/9/2022

¿Quién no ha experimentado esos momentos en los que comer más de lo habitual (darse el atracón) y después le ha echado el freno a ese comportamiento? Esos momentos pueden ser normales cuando son ocasionales y los controlamos sin demasiados sobresaltos emocionales. Sin embargo, para algunas personas comer cuando tienen hambre y en las cantidades adecuadas resulta un comportamiento complicado.

En determinadas situaciones, se puede caer en la adicción a la comida, que impulsa a comer compulsivamente, a sabiendas de que se trata de un comportamiento perjudicial.

¿Qué es la adicción a la comida?

Muchas personas experimentan una verdadera batalla con su propio cuerpo y su forma física. El mito de la delgadez y del cuerpo perfecto, presentado por los medios de comunicación y la sociedad como el "modelo" de la persona de éxito, empuja a compararse con los demás y alimenta la insatisfacción y también el desamor personal.

Hay otras personas que experimentan en la comida una "muleta emocional". Es decir, hacen de ella ese soporte en el que descargar sus insatisfacciones personales, terminando por "comerse" sus emociones. Esto suele llevar a una auténtica adicción a la comida que, como todas las adicciones (a las drogas, al tabaco, al alcohol, a las compras compulsivas, a la hipersexualidad) lleva a ingerir una sustancia, en este caso la comida.

A esto le sigue:

-una fuerte sensación de pérdida de autocontrol;

-un sentimiento de vergüenza;

-sentido de culpa y de fracaso con uno mismo;

-compromiso, que normalmente no se mantiene, para no volver a caer en esta espiral.

A diferencia de otros trastornos alimentarios, como la anorexia y la bulimia, no se dan conductas compensatorias como los vómitos, el uso de laxantes o la actividad física excesiva.

La adicción a la comida también se diferencia del trastorno alimentario incontrolado porque implica el consumo de una clase específica de alimentos (a los que la persona es adicta). Como suele ocurrir con las adicciones, la persona no quiere abandonar la sustancia (en este caso la comida), mientras que en quienes sufren trastorno alimentario incontrolado los atracones son la consecuencia directa de restricciones alimentarias previas, de las que se deriva la pérdida de control sobre el comportamiento.

Diferencia entre adicción a la comida y bulimia

La bulimia nerviosa se caracteriza por grandes atracones de comida, a los que sigue la necesidad (tan sentida por muchos pacientes) de una conducta eliminatoria para contrarrestar el aumento de peso.

Los modos de compensación son principalmente:

-vómitos;

-uso masivo de laxantes;

-sesiones de ejercicio fuertes e intensas, comunes en la bigorexia.

También en este caso, se ingieren grandes cantidades de alimentos, sobre todo lo que se considera "prohibido": dulces, grasas, o con alto contenido calórico hasta el punto de ingerir alimentos podridos o crudos en algunos casos. Por lo general, los atracones tienen lugar a solas, fuera del alcance de la mirada de otras personas cuyo juicio temen y ante las que se avergonzarían. Los atracones pueden darse a cualquier hora del día o de la noche.

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Adicción a la comida y hambre emocional o nerviosa

A nivel biológico, la adicción a la comida está determinada por una alteración del mecanismo de control en el cerebro, en el hipotálamo.

El hambre emocional o nerviosa, en cambio, es el tipo de hambre que se desencadena independientemente del estímulo natural (biológico) del hambre que sentimos cuando han pasado horas desde la última comida que hicimos. Esta sensación nos induce a comer más rápido de lo habitual, en grandes cantidades hasta que nos sentimos "a reventar" de saciedad, y entonces nos sentimos culpables y avergonzados.

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Fotografía de Andrés Ayrton (Pexels)

Las causas de la adicción a la comida

Entre las causas más frecuentes de adicción a la comida y que provocan alteraciones en los procesos de equilibrio hormonal encontramos:

-cambios de humor;

-embarazo;

-periodos de estrés;

-estados emocionales desagradables, como los ataques de ansiedad.

A menudo, una vida agitada, con prisas entre el trabajo, la familia y las excesivas responsabilidades puede llevar a encontrar alivio en la comida como válvula de escape, pero ¡ojo! porque los daños de la adicción a la comida pueden llegar a ser muy graves. Sin duda, acostumbrase desde la infancia a llevar una dieta variada y saludable es un factor de protección contra la alimentación compulsiva y desordenada.

Dopamina y adicción a la comida

Recientes investigaciones científicas han demostrado que la combinación de alimentos grasos y dulces, a nivel químico, inhibe temporalmente la producción de cortisol, la hormona responsable del estrés.

El placer derivado de estos alimentos se desencadena por la liberación de dopamina, un neurotransmisor que desempeña un papel importante en el impulso de gratificación. Tanto la dopamina como la serotonina están implicadas en las adicciones. La adicción a la comida basura, por ejemplo, se desencadena por el intenso placer que provoca ya da al cuerpo una "recompensa" mayor que otras sustancias naturales. Este mecanismo hace que la adicción a la comida sea similar a una droga, lo que lleva al círculo vicioso de la repetición y, por tanto, al establecimiento de la adicción.

Adicción a la comida y trastornos psicológicos

Los trastornos alimentarios suelen ir acompañados de trastornos del estado de ánimo. Es frecuente el vínculo entre la depresión y la adicción a la comida, pero también entre la adicción a la comida y la alexitimia, esa dificultad de poder identificar y comunicar las propias emociones como la ira, la ansiedad o la tristeza, y que a menudo provoca una anestesia emocional que lleva a somatizar lo que no se puede expresar.

La emotional eating (el equivalente inglés del hambre emocional o nerviosa) subraya bien la estrecha relación con la gestión de nuestras emociones y puede, a largo plazo, exponer a quien la padece a graves riesgos para la salud. Aunque no provoca directamente el riesgo de morir, la adicción a la comida puede repercutir en el bienestar y provocar complicaciones: podemos contarla entre las causas de la obesidad, la diabetes, el aumento del colesterol, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

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Fotografía de Oleksandr Pidvalnyi (Pexels)

Adicción a la comida: cómo combatirla

¿Cómo superar la adicción a la comida?

Para combatir la adicción a la comida, hay algunas soluciones que es importante aplicar. En realidad, la adicción a la comida tiene síntomas que son indicativos de un profundo malestar, que debemos aprender a escuchar y observar. Cuando sentimos esa constante sensación de insatisfacción, es importante preguntarnos (aunque no sea fácil responder): "¿De qué tengo realmente hambre?" Podemos descubrir que nuestra adicción a la comida está relacionada con la alexitimia y la impulsividad, y tomar medidas para llegar a la raíz del trastorno.

Para salir de la adicción a la comida, puede ser muy útil llevar un "diario emocional de la comida", en el que marquemos los momentos en los que la necesidad de comer se hace fuerte, observando los pensamientos y emociones que sentimos. Entonces, debemos esforzarnos por seguir reglas de alimentación saludables e identificar actividades que puedan sustituir las sensaciones placenteras y gratificantes producidas por la comida.

Tratar la adicción a la comida con terapia

A menudo, para entender cómo recuperarse de la adicción a la comida, es útil contar con ayuda e ir al psicólogo.

Con apoyo psicológico aprenderás a escuchar tus verdaderas necesidades para recuperar el control de la propia existencia y salir de esa larga lucha contra la comida, redescubriendo su verdadera esencia: nutrirte. Si no sabes cómo encontrar ayuda psicológica y crees que necesitas ayuda no dudes en empezar tu camino con Buencoco, tu bienestar mental y emocional se lo merecen, y con las ventajas de la terapia online ahora tienes apoyo a tan solo un clic.

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